Desde la caída del muro de Berlín y con el afianzamiento del capitalismo en prácticamente la totalidad del orbe; el modelo social de la democracia ha echado raíces en territorios de los cinco continentes, al punto que los modelos dictatoriales se pueden
contar con los
dedos y representan reminiscencias anacrónicas de otros tiempos.
Sin embargo, así como amplios son los territorios en dónde
la democracia logró consagrarse como el único modelo social posible; de igual
manera, diversos son los matices que ha
adquirido el modelo democrático según el contexto social y geográfico.
De esta manera, al tenor de los
neopopulismos latinoamericanos, por ejemplo, las democracias se caracterizan
por ejercer sus principios a medias tintas; puesto que algunos de los derechos
indispensables para su funcionamiento, como la libertad de expresión o la
completa autonomía de los poderes del estado, se ven peligrosamente socavados. Al
Ecuador, debido a la manera como se vituperan estos principios, se lo puede
encasillar dentro de esta tendencia.
En otros países como México, la democracia presenta un carácter defectuoso; es decir, la libertad de prensa presenta mayores garantías y la definición e independencia de los poderes del estado son más consistentes; sin embargo, son muchas las medidas que se pueden adoptar para perfeccionar aún más estos principios. Dentro de este grupo de ‘democracias incompletas’ se encuentra la mayor cantidad de naciones del mundo, circunscritas actualmente a algún régimen democrático.
La cereza del pastel; la
conforman un grupo de naciones, balcánicas en su mayoría, representantes de las
denominadas ‘democracias perfectas’. Recipientes de un régimen basado en la
tolerancia y la libertad; con índices de desarrollo y bienestar significativos;
una cultura política desarrollada y una transparencia y eficacia en los
organismos del estado, que las diferencian del resto de los países.
Estas diferencias notables,
establecen una clasificación de los distintos regímenes democráticos del
planeta; sin embargo, definir a las ‘democracias perfectas’ como el objetivo
último e inalterable de todo régimen de estas características; sería irreal,
puesto que cada contexto social, político o económico es diferente; por ende,
las democracias deben establecer sus directrices propias dentro de la
circunscripción en la que se desenvuelven. Los modelos perfectos, sirven como
referencia para las naciones en desarrollo, más no como un fin en sí mismos.
Etiquetas: Artículo interpretativo

0 comentarios:
Publicar un comentario