El enigma de tus ojos


La paradoja de mi vida es buscar:
en tus ojos la respuesta a un enigma sin solución,
la llave de una puerta sin cerradura,
un ocaso en el oriente,
un amanecer en el occidente,
los lados de un círculo,
el diámetro de un cuadrado,
un rayo de luz en el centro de la tierra,
el desenlace de una historia sin comienzo.

Sin embargo, cuando dejo de buscar la respuesta, la solución parece clara:
Puedo espiar lo que está al otro lado de la puerta a través de la cerradura; puedo ver el ocaso en el oriente y el amanecer en el occidente si solo giro sobre mis pies 180 grados; puedo encontrar los lados de un círculo, extendiendo su circunferencia en una línea y delimitando segmentos (lados) de una figura cualquiera; puedo encontrar el diámetro de un cuadrado, extendiendo su perímetro y formando con este una circunferencia; puedo encontrar una luz en el centro de la tierra si enciendo una vela; puedo encontrar el fin de una historia si yo mismo escribo un comienzo.
Solamente del enigma de tus ojos no logro encontrar la respuesta. Pero he dejado de buscarla; con el firme convencimiento de que un día ella me encontrará a mí. Esta noción me basta y sobra. La esperanza de un día desentrañar el enigma de tus ojos, vale la pena sufrir todas las incertidumbres: vale hasta la vida entera.
 

Por el momento, me conformo con vivir el enigma de tus ojos.

 
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